uvo una ves un niño vien cuya comodidad socioeconómica le permitió estudiar en colegios iso 9001-2002, que le dieron la inscripción automática para estudiar en una universidad prestijiosa que -amparada en el lema pedagógico "El cliente siempre tiene la razón"- le otorgó el master business administration (mba) cuyo combo incluia el respectivo magna cum laude. El junior exitoso fundó una cadena bancaria que muchos años después estafó a miles de cuentahabientes (tardó más días como prófugo de la justisia que en prisión domiciliar o internado como enfermo en el hospital militar). Lo rehabilitaron sus amigos: el ministro de la defensa le traspasó una cadena de burdeles para que la gerenciara como népota experimentando; el alcalde capitalino le otorgó un fideicomiso millonario para su empresa creada un día antes y cuyo capital ascendia a un centavo; el excelentisimo embajador grindo le devolvió la visa norteamericana con el respectivo: I ´m sorry, Sir. Hasta fue entrevistado en televisión por un conspicuo empresario golpista evasor de impuestos cuyo pasatiempo consistía en jugar a ejercer el periodismo perverso. Un dia el pueblo castigó al ex junior: lo eligió mayoritariamente diputado al onorable congreso de la república donde ahora preside la comisión de transparencia y contra la corrupción.
Juan Sagüí
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