uvo una ves un niño vien cuya comodidad socioeconómica le permitió estudiar en colegios iso 9001-2002, que le dieron la inscripción automática para estudiar en una universidad prestijiosa que -amparada en el lema pedagógico "El cliente siempre tiene la razón"- le otorgó el master business administration (mba) cuyo combo incluia el respectivo magna cum laude. El junior exitoso fundó una cadena bancaria que muchos años después estafó a miles de cuentahabientes (tardó más días como prófugo de la justisia que en prisión domiciliar o internado como enfermo en el hospital militar). Lo rehabilitaron sus amigos: el ministro de la defensa le traspasó una cadena de burdeles para que la gerenciara como népota experimentando; el alcalde capitalino le otorgó un fideicomiso millonario para su empresa creada un día antes y cuyo capital ascendia a un centavo; el excelentisimo embajador grindo le devolvió la visa norteamericana con el respectivo: I ´m sorry, Sir. Hasta fue entrevistado en televisión por un conspicuo empresario golpista evasor de impuestos cuyo pasatiempo consistía en jugar a ejercer el periodismo perverso. Un dia el pueblo castigó al ex junior: lo eligió mayoritariamente diputado al onorable congreso de la república donde ahora preside la comisión de transparencia y contra la corrupción.
Juan Sagüí
Mundo interior
Misterio
lunes, 13 de diciembre de 2010
Moral I ó II
Hubo una vez un niño limpiaparabrisas cuya infancia transcurrió cercana a semáforos ordenadores del tránsito vehicular citadino, donde el infante recaudaba miseras monedas que no le alcanzaban para comprarse ropa "decente" . Prefirió compartir sus escasas ganancias con sus progenitores (vendedores de la economía informal) antes que vestirse con decencia. La sociedad no perdonó al limpiaparabrisas cuendo éste llegó a la adolescencia lo capturó, linchó, lapidó, roció con gasolina y quemó vivo por su malvestir indecente y corriente lo predisponía a cometer supuestos hechos delictivos. La prensa independiente, honrada y digna, asi como la justa, digna y solidaria también lo lincharon gráficamente al presentar fotos amarillistas de primera plana que mostraban el malvestir del limpiaparabrisas como prueba irrefutable de la necesidad de la aplicación de justicia por mano propia. Luego de aroojarle cada cual la última escupida (puesto que estaban libres de pecado), se retiraron a sus hogares cristianos para pedir perdón a Dios por haber desperdiciado gasolina en estos tiempos de crisis energética globalizadora.
Juan Sagüí
Juan Sagüí
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